Estado Mayor, ignorancia y ocurrencias

Fuente: Jorge Fernández Menéndez

Ayer la secretaría de Gobernación y el INE presentaron el programa por el cual pusieron a disposición de los candidatos que lo soliciten, los resguardos de seguridad institucional. Serán del Estado Mayor Presidencial (EMP)para los candidatos presidenciales y de la Policía Federal y otras instancias civiles para los candidatos a diputados y senadores. La seguridad no es obligatoria, cada candidato puede decidir si la utiliza o no, pero es una irresponsabilidad no aceptarla.

En un país con miles de muertes al año ocasionadas por el crimen organizado, con un clima político crispado, donde desgraciadamente ya hemos tenido episodios de violencia contra candidatos de todo nivel, la seguridad de los mismos debe ser atendida por el Estado y debe ser asumida por todos los aspirantes, no sólo los presidenciales.

Hay quienes ya han dicho que no la aceptarán, en forma destacada Andrés Manuel López Obrador, quien incluso ha asegurado que de llegar a la presidencia de la república, en un acto de doble irresponsabilidad, desaparecería el Estado Mayor Presidencial (e incluso la residencia oficial de Los Pinos). Dice Andrés Manuel que el que nada debe nada teme y que no necesita seguridad. No es verdad, primero porque cualquier político, y sobre todo uno tan controvertido como el candidato de Morena, con una trayectoria de más de tres décadas en el foco político nacional, no puede decir que no tiene enemigos. Segundo, porque desde sus tiempos como jefe de gobierno capitalino, López Obrador tiene un amplio equipo de seguridad que lo protege a él y a sus familiares cercanos. Que sea un equipo aparentemente discreto es diferente. El propio candidato, que presumía moverse en un Tsuru con un solo chofer, ahora se moviliza en camionetas Suburban, con varias personas que lo protegen. Y está bien que así sea. Lo que está mal es negarlo.

Pero esa subestimación de la seguridad se refleja en las propuestas. Andrés Manuel dice que con el solo cambio de gobierno se garantizará la seguridad y su propuesta sobre el tema es una mezcla extraña donde caben desde la amnistía a los narcotraficantes hasta una amalgama indescifrable del ejército con la marina, más una suerte de guardia nacional que integraría a ambas juntos con los policías federales, pasando por la desaparición del EMP.

El EMP es mucho más que una instancia de protección presidencial. Según sus reglamentos  es el órgano técnico militar que, entre otras funciones, auxilia en la obtención de información general para el Presidente de la República; planifica sus actividades y las prevenciones para su seguridad, y participa en la ejecución de las mismas. Entre sus misiones reglamentarias destacan garantizar la seguridad del presidente de la República y de su familia; de los mandatarios y funcionarios extranjeros que visiten México, de los expresidentes de la República y de otras personalidades que, por la importancia de su cargo o encomienda, expresamente ordene el Ejecutivo federal. Debe garantizar la seguridad de las instalaciones presidenciales y desarrollar actividades de inteligencia y contrainteligencia necesarias para el cumplimiento adecuado de sus funciones.Organiza la participación del Presidente y de su esposa en actos oficiales, proporcionando los recursos humanos y materiales que se requieran en apoyo de esas actividades.Administrar los recursos presupuestales asignados por la Presidencia de la República para el desempeño de susactividades y coordina las actividades de conservación, mantenimiento y restauración de las instalaciones presidenciales. Y esas son sólo una parte de las misiones que por ley tiene el EMP.

Cuando López Obrador dice que lo desaparecerá de un plumazo, pareciera que no tiene idea de qué está hablando. Sólo cómo pregunta ¿quién se responsabilizará de la seguridad cotidiana del presidente, de su logística, de sus viajes, de las instalaciones en donde trabaje?. Cuando un mandatario extranjero visite el país ¿quién se encargará de su seguridad y logística?. Cuando haya cualquier tipo de acto oficial que requiera de la presencia presidencial ¿quién se hará cargo de su organización y protección?. 

El candidato de Morena quiere trasmitir la idea de que el EMP es simplemente un grupo de custodios que pueden ser reemplazados en cualquier momento por quien sea. Es un error monumental que puede tener costos altísimos: cualquier personaje político, quien sea, puede subestimar su seguridad personal; pero un mandatario no puede hacerlo. Ser presidente de la república implica encabezar la principal institución del país, el propio mandatario debe ser entendido, en sí mismo, como una institución. La presidencia de la república involucra una serie de meanismos institucionales, de propiedades, de labores que no pueden ser reemplazadas por ninguna instancia improvisada, mucho menos pueden ser desaparecidas sin que la propia presidencia deje de funcionar como tal.

En una campaña presidencial es lógico que hayocurrencias. Pero no se pueden confundir éstas con la ignorancia básica del funcionamiento de las principales instituciones del país.

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