Los Intocables / Unas Jornadas de Consulta para lamentarse

Jorge Luis Torres Marcos

La cita es a las 4, según su publicidad, pero inician a las cinco de la tarde.

Las Jornadas de Consulta Ciudadana a las que convocó Nicolás Reyes Álvarez son la muestra de lo que no se debe hacer cuando se quiere escuchar a los ciudadanos.

Dos sesiones que han sido una muestra de desorganización, improvisación, novatez y de ánimo partidista más que ciudadano.

Para organizar algo así se requiere: Un salón atiborrado por militantes y simpatizantes de Morena,  dos fotógrafos que andan por todo el salón y se cruzan en el estrado a cada rato, muchos gritones que, cuando hayan transcurrido tus tres minutos empiecen a callarte con aplausos y gritos, un alcalde que sonríe cuando callan al ponente que se pasó de sus tres minutos y mucha, mucha desorganización.

Acudí a la segunda jornada a realizarse en el Hotel Madrid.

Te encuentras a algunos amigos y a otros personajes que conoces muy, muy bien.

Asisten exfuncionarios del trienio de Amado Guzmán, algunos protagonistas de todos los foros y eventos, buscachambas, buscacandidaturas, buscafotos, buscaselfies, algunos estafadores, varios fidelistas y unos más que esperan sus diez segundos de “¿Cómo está alcalde? soy fulanito de tal y estoy a sus órdenes“.

También ves cómo se pavonean algunos que ya están en el equipo, que ya escucharon las santas palabras “vas a estar en el ayuntamiento“, algunos ya andan comentando en qué cargo les va a tocar y otros más que ya son los futuros encargados del Carnaval, incluso andan cotizando grupos y prometiendo entradas VIP al recinto.

También acuden algunos regidores electos y las precandidatas de MORENA a las diputaciones local y federal, de las que confían que no venga un dedazo que les quite las aspiraciones.

A las cinco inician las ponencias de los cuates VIP, los elegidos, los amigos del amigo morenista que probablemente tengan experiencia, pero son malos para exponer sus ideas. Incluso se da el lujo un empresario que expone lo que hace su empresa para reciclar y reutilizar los residuos sólidos, los tres ponentes tienen en promedio veinte minutos cada uno.

De ahí, sigue el populacho, los simples mortales, los ciudadanos que, no importa si armaron su ponencia en dos o tres horas de leer y releer, sólo tendrán tres minutos hasta que le saquen la tarjeta roja que les obliga al silencio.

De las primeras en pasar, Xóchitl Arbesú que confunde su exposición con una plática motivacional, camina de lado al lado, mueve las manos y habla con la seguridad de que el Olimpo Nahle-Sheridan ya la bendijeron con la candidatura a la diputación local. No hila su propuesta, está acostumbrada a exposiciones largas y público diferentes, pasa sin pena ni gloria.

De ahí, no importa si tu ponencia es buena, si tienes propuestas interesantes, si vas a la mitad de tu exposición…. si osas pasarte del límite, te empiezan a aplaudir y desde el fondo del salón empiezan los gritos “otro“, “el que sigue“, “ya cállate“, “ya pasaron los tres minutos“.

Los volteo a ver y me pregunto si acaso alguna vez estos gritones han armado una ponencia, si tienen alguna propuesta, incluso imagino que son ponentes y no quieren que los atrasen para su exposición.

En algún momento me detengo a ver a Nicolás Reyes, éste sonríe y se divierte con el escándalo. Lamentable.

Pasa al micrófono Javier Soberano, al iniciar trata de convencer al (i)rrespetable: “Me van a permitir unos minutos más porque tengo dos propuestas…..“, ahí sale la vena morenista de varios: “Nooo, no puedes“, “Todos parejos“, hasta llegar al “ni madres, menos para ese prianista” dice el más gritón de todos, quien azuza a sus cuates a hacerle segunda.

La regidora electa Erika Burgoa pone el dedo en la llaga: se debe bajar el 50% de los sueldos y con ese ahorro pavimentar el bulevar Instituto Tecnológico, la obra pública que se realice en el nuevo ayuntamiento debe ser con empresas locales y comprar sus materiales en la ciudad, conformar un consejo ciudadano que vigile la aplicación de los recursos en obra pública, entre otras propuestas.

Unos minutos después, un señor expone sus ideas y a los tres minutos lo empiezan a callar, trata de convencer con argumentos: “Es una falta de respeto, estas son propuestas para que las escuchen“.

Esto es un desmadre, como bronca interna interno de un partido, razonar con un contrario es inútil. Los gritos arrecian y predisponen a los siguientes: Juan Meléndez se brinca sus diapositivas y su propuesta para que se construya un teatro municipal queda en “fui el primero en terminar antes de los tres minutos“. Se ha ganado una estrellita en la frente.

Pasa uno más que habla de la basura y provoca más risas que Franco Escamilla, termina pidiendo apoyo para su rodada ciclista.

Nicolás Reyes ríe divertido, no puso orden, no intervino para calmar a sus huestes, sólo se ríe en cada momento que el (i)rrespetable grita, apalude, exige. Probablemente esté habituado a esa actitud en los mítines de su partido, pero lo que demuestra es que no sabe que ya es alcalde electo y éste es un ejercicio ciudadano.

A las 7 terminan de exponer 11 personas. Una hora para los VIP, una hora para los demás.

De ahí, los saludos, abrazos, las fotos, las selfies, la mitad de los asistentes se retiran, la otra mitad está a la expectativa de que Nicolás Reyes los voltee a ver o les regale unos minutos.

Y así, 40 minutos después de que terminara el evento, no me queda claro por qué correteaban a los ponentes a terminar su exposición.

¿A quién se le ocurrió que en tres minutos se pueden exponer temas de obra pública, administración municipal, limpia pública y demás?

¿Acaso los organizadores han elaborado alguna ponencia en su vida?

¿Por qué hay ponentes de primera y de segunda? ¿Por qué se aprueba que una empresa y dos funcionarios de Morena presente sus experiencias y servicios en 20 minutos y un ciudadano minatitleco en sólo tres?

No, las jornadas no han sido un éxito aunque su oficina de medios ya lo empiece a difundir así con sus amigos. Es necesario corregir sus errores y fallas, pidieron que la gente hable, déjenla hablar. Es necesario poner orden y que los asistentes respeten a los ponentes, convertir un evento serio en un circo no conviene a nadie, mucho menos a los que van a entrar en unos días a gobernar el municipio.

Les hago unas propuestas, las cuales espero que tomen en cuenta:

a) Amplíen el tiempo de exposición a 5 minutos por persona. Tres minutos para introducción y antecedentes y avisarle que tiene dos minutos para concluir.

b) La conductora del evento es la única persona que puede pedirle que termine su exposición y llamar al orden a los gritones.

c) Informar a los participantes el orden en el que van a exponer, debería ser de acuerdo a como registraron su ponencia.

d) Publicar todas las ponencias al terminar el evento, no es difícil subirlas a su página de Facebook, sería parte de un ejercicio de transparencia en beneficio de todos.

Han desarrollado dos jornadas, están a buen tiempo de corregir sus fallas. Lo principal que debería de preocuparles es la falta de respuesta.

11 ponencias en total para hablar de saneamiento, alumbrado público, agua y alcantarillado, limpia pública y obra pública son muestra de que su mensaje no ha permeado en los ciudadanos.

En verdad deseo que mejoren su desempeño, van a tener a su cargo mi ciudad, la ciudad de todos, si les va bien, los minatitlecos vamos a estar mejor.

Por cierto, eso sí, sus fotos están bonitas, felicidades.

Un comentario sobre “Los Intocables / Unas Jornadas de Consulta para lamentarse

  1. Lamentable, en tiempos donde se espera que el sur del país se nivele con el norte en su aportación al PIB y la distribución de la riqueza sea más justa. Cuando debe, el sur, aprovechar su posición geográfica y recursos naturales para transformarlos en productos de alto valor agregado. Cuando nuestro capital humano pueda quedarse en la región para hacerla crecer y deje de emigrar a otras regiones del país y a otras latitudes del planeta en busca de una mejor calidad de vida. Cuando los gobernantes que el pueblo elige debieran concretar las aspiraciones por las cuales fueron electos e hicieran realidad los sueños de muchos que murieron por hacer de México una gran nación.
    O acaso no hay talentos y solo somos una república bananera, de indios patas rajadas en espera de otro emperador extranjero que venga a gobernarnos. La Atenas veracruzana debe ya mostrar el producto de tantos años de forjar a sus hijos para un futuro mejor o ¿hasta cuando?

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