Libertad de extorsión

Fuente: Reforma

Juan E.Pardiñas

Un miércoles por la mañana se despidió Leonardo Curzio de su programa de radio. El concesionario de NRM le pidió la renuncia de dos de sus colaboradores estrella, María Amparo Casar y Ricardo Raphael. La última tertulia de este noticiero se había enfocado en el oportunismo populista del PRI, que estuvo dispuesto a sacrificar la pluralidad en el Poder Legislativo a cambio de un aplauso fugaz en las redes sociales. En su último programa, Curzio puso el “Coro de los esclavos”, un fragmento de la ópera Nabucco, de Verdi, y se despidió de sus 18 años al aire. Mientras la libertad de expresión pierde espacios, la libertad de extorsión gana vastas parcelas del presupuesto público.

Una mañana cualquiera, el encabezado principal del periódico El Universal se utiliza para linchar a un político de oposición o atacar una causa que afecta los intereses del gobierno de Enrique Peña Nieto. A principios de la primavera, el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, se convirtió en el blanco preferido de las ocho columnas de este diario. Durante un par de semanas de marzo y abril de 2017, un lector ingenuo de El Universal hubiera podido concluir que todos los problemas de México y las principales pestes planetarias estaban directamente provocadas por el mandatario de Chihuahua.

En el verano, los titulares envenenados de El Universal apuntaron en contra del incómodo Sistema Nacional Anticorrupción. Media docena de colaboradores renunciaron a las páginas del diario ante la difamación disfrazada de noticia. Ahora, en el otoño, el cliente preferencial de esta inquina es el presidente del PAN, Ricardo Anaya. Con medias verdades, no-noticias y más de 20 encabezados, El Universal ha orquestado una ofensiva sin precedentes en contra de este líder de oposición. Los ataques de El Universal aparecen en los titulares de la primera plana y las disculpas sólo ocupan una esquina de las páginas interiores.

No es de sorprender que de acuerdo a un estudio de Fundar, con datos oficiales, El Universal sea uno de los diez medios de comunicación que más dinero público ha recibido en lo que va del sexenio (2013-2016). Tan sólo en 2016, del dinero de tus impuestos, se pagaron 240 millones de pesos a este periódico. Esta cifra equivale a 657 mil pesos diarios. Las televisoras, estaciones de radio y el resto de los periódicos, también sacan una tajada de esta obscena asignación presupuestal. Sin embargo, destaca la forma sistemática e impúdica en que El Universal usa su peso mediático para descarrilar un proyecto político.

Para disipar un potencial conflicto de interés hay que aclarar que de acuerdo a datos de Fundar, en 2015, la empresa que edita el diario Reforma recibió 69 millones de pesos en publicidad oficial. Ese año, por cada peso que recibió El Universal, el Reforma obtuvo menos de una cuarta parte: 22 centavos. El Reforma tiene un excéntrico modelo de negocios dentro del panorama de la prensa mexicana: es un periódico que se propone vivir de sus lectores y sus anunciantes.

Por mi trabajo en el proyecto de la Ley 3 de 3 y el Sistema Nacional Anticorrupción, a mí también me ha tocado recibir la atención especial de los creativos titulares de El Universal. Sin embargo, las menciones a mi persona han sido un simple pie de página si se comparan con los varios tomos de la enciclopedia de la difamación que le han dedicado a Ricardo Anaya y Javier Corral.

En lo que va del sexenio, el gobierno de Enrique Peña Nieto se ha gastado 37 mil millones de pesos en decirnos que “lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”. Por una casualidad del destino, la cifra es idéntica a los recursos estimados para la reconstrucción después del sismo. Con estas prioridades de gasto en el gobierno, no es sorpresa que el PRI proponga donar todo el presupuesto para las campañas del 2018. Ellos ya tienen bien financiados los costos de sus mercenarios y sus porras.

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