Frenan instalación de Mesa Directiva

Fuente: Reforma

“Marko: Marko, sé cortés”, gritaba desde la tribuna el diputado Omar Bernardino Vargas, del PVEM, entre carcajadas en el salón de plenos.

Apoyaba la mano derecha en el mueble, movía de un lado a otro el micrófono con la otra, seguía en su súplica a Marko Cortés, el líder de los panistas, que estaba allá a su derecha, sumido en su curul, disfrutando el momento con una sonrisa: “Por favor, Marko, sé cortés, sé cortés, Marko, y por favor, deja una marca buena para las y los mexicanos”.

La renovación de la Mesa Directiva, obligada por ley para este 5 de septiembre, estaba pospuesta desde el viernes.

El PAN, el PRD y MC la condicionaron a que el PRI se desistiera de imponer al Procurador Raúl Cervantes como Fiscal General. Se esperaba que el tema se destrabara por la mañana en una reunión entre esas bancadas con el Secretario de Gobernación.

Pero a la misma hora en que las dirigencias de PAN, PRD y MC registraban su frente opositor, en San Lázaro esperaban en vano a Miguel Ángel Osorio Chong. El frente tendría su primera prueba.

Con falta de acuerdo en la primera reunión, se propuso que la Junta de Coordinación Política se reuniera, mas su presidente, el perredista Francisco Martínez Neri, se negó a convocarla y se fue a desayunar huevos con salchicha a Los Cristales.

Entonces el coordinador del PRI, César Camacho, tomó la batuta. Citó a la Junta, pero sólo acudieron sus aliados: el PVEM, el PES y el Panal, más Morena.

Se alcanzó quórum, presumió Camacho a la salida. La votación llegaría al pleno. De inmediato Cortés convocó a una conferencia: “Se está rumorando que Morena ya llegó a un acuerdo con el PRI”.

Morena, convertido en el eje de la balanza, hacía poco para desmentir los rumores. “Esto es un golpe de Estado”, acusaba la coordinadora de la bancada, Rocío Nahle, sobre el hecho de que la Cámara estuviera detenida.

“¿Cuál es la diferencia entre Venezuela y aquí, con lo que están haciendo?”, insistió antes de proponer a los coordinadores para reunirse tras banderas y sacar el acuerdo.

Se tardaron tanto allá que priistas y verdes comenzaron a silbarles y aplaudirles. “Es como en el circo -decía desde el centro de las curules la sinaloense Martha Tamayo-: les empiezas a aplaudir y empieza la función”. Pero la función no comenzaba.

El PRI no aseguraba las dos terceras partes de los votos. Fue cuando, según Jesús Zambrano, comenzaron a sonar los celulares de algunos diputados. Con la discusión del Presupuesto 2018 enfrente, los gobernadores buscaban que sus legisladores no molestaran a quien reparte el dinero.

La sesión comenzó hasta pasadas las 15:00 horas. El priista Édgar Romo iba y venía entre las curules sumando votos en una hoja y haciendo cuentas.

“Vienen otros dos de Puebla”, decía y se sentían fuertes. Pero fue una acción inútil. Presionada por los rumores, la bancada de Morena anunció que votaría en contra y las aspiraciones del PRI se desinflaron y comenzaron las súplicas.

Se acabó la discusión y se activó el tablero: 257 votos a favor, 209 en contra, 2 abstenciones.

Lo único que se acordó fue detener el reloj legislativo, esa facultad de los diputados para alargar los días.

En un pasillo, Clemente Castañeda se encontró con Cortés: “Marko, felicidades”. “Fue un primer resultado del frente”, dijo el panista, envalentonado.

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