¿Ya perdonaron a Karime?

Fuente: El Universal

Carlos Loret

Todo mundo sabía que Karime Macías, la esposa de Javier Duarte, era su operadora financiera para los desvíos, durante su gestión al frente del gobierno de Veracruz.

Cuando empezaron a cooperar con las autoridades federales, los integrantes del primer círculo de colaboradores de Duarte revelaron que si bien los grandes planes los definían con el ex mandatario estatal, el día a día de los dineros, el seguimiento de las inversiones, de las propiedades, de las cuentas, lo tenían que acordar en reuniones con Karime Macías Tubilla.

Pero cuando cayó Duarte y su mujer pudo irse cómodamente a Europa, un aire de sospecha recorrió la opinión pública: quizá las autoridades federales llegaron a un acuerdo para que a ella no la tocaran, quizá ella fue quien “puso” a Javier Duarte de Ochoa para que lo agarraran, a cambio de inmunidad.

Me dicen fuentes muy bien informadas en el gobierno federal que este velo de misterio está por ser desmontado: la Procuraduría General de la República está por enfocar sus baterías en contra de Karime Macías Tubilla.

Según me revelan, la carpeta de investigación ya tiene los suficientes elementos para imputarla. Los testimonios de los prestanombres de Duarte son piezas clave, pero también las operaciones de dinero que ha rastreado la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y lo que las propias áreas de la PGR han indagado.

Veremos en las próximas semanas cuál es el alcance de este asunto y cómo podría venir a sacudir un expediente que, a últimas fechas, ha cobrado una singular óptica: la huelga de hambre de Duarte dentro del Reclusorio Norte de la Ciudad de México.

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