La enfermera que auxilió a los El Ouabi

Fuente: El Mundo

  • Heather ayudó a una familia marroquí herida en La Rambla. El niño de 7 años sigue grave

Fátima El Ouabi tiene 10 años, es de origen marroquí y vive con su familia en Cornellà de Llobregat (Barcelona). La mujer que la consuela en la imagen de vídeo captada segundos después del atropello es la enfermera norteamericana Heather Martin, quien estaba en Barcelona de vacaciones y buscaba en La Rambla un vestido para su 30 cumpleaños cuando irrumpió en escena la furgoneta.

«De repente vi a gente gritando de terror y yo no sabía si eran balazos, bomba…», comienza el relato en un decente castellano Heather Martin, ya de regreso a su casa en Bay Shore (Nueva York). «Vi a Fátima y a su mamá frente a mí. Fátima tenía mucho miedo y estaba de rodillas junto a su mamá tendida en el suelo. Y la mamá estaba temblando y sólo vi mucha sangre. La Policía dijo: ‘No puede pasar’. ‘Soy enfermera, déjeme entrar’. ‘Ok, ok, adelante’. Llegué a Fátima y le dije: ‘¿Tu mamá habla español?’. ‘No, por favor, no dejes que mi mamá se muera’, me dijo ella y me dio un abrazo grandísimo. ‘Ok, Fátima, necesito que me ayudes a traducirle lo que yo te diga’. Y entonces vi al niño y fui primero hacia él. Estaba en una condición terrible. Sentí su corazón, iba muy rapidito y débil y, la verdad, como enfermera, viendo toda la sangre que tenía alrededor de él, yo pensé que no iba a vivir…».

El niño al que se refiere Heather es el primo de Fátima, Aboubakr El Hamzaoui, de siete años, quien aún está entre los heridos más graves y se encuentra sedado en la UCI de Vall D’Hebron. «Tiene respiración asistida y le están haciendo muchas cirugías porque tiene órganos dañados. Se le rompieron muchos huesos, un lado del cuerpo estaba todo roto», explica al teléfono Heather Martin, quien visitó a la familia en el hospital antes de regresar el pasado miércoles a EEUU.

El pequeño Aboubakr había llegado con su familia a Cornellà de Llobregat procedente de la ciudad francesa de Montpellier, donde reside, la misma mañana del 17 de agosto, horas antes del atentado. Venía con sus padres -Omar y Fátima- y dos de sus cinco hermanos, todos muy ilusionados pues era su primera visita. De anfitriones hacían los padres de Fátima, que son Mohamed y Rquia y tienen cinco hijos. Los dos cabezas de familia son primos hermanos y proceden de la zona desértica de Marruecos, de la minúscula Alnif exactamente, según deletrea Houssein El Ouabi, de 24 años, hermano mayor de la niña Fátima.

Houssein es el único que trabaja de la familia, en un taller mecánico, y por eso no estaba en La Rambla al filo de las cinco de la tarde. Sí tuvieron la desgracia de coincidir en el lugar y el tiempo con el terrorista Younes Abouyaaqoub tres de sus hermanos, sus padres y los cinco llegados de Montpellier. «Mi madre lleva ocho años en Barcelona y nunca había estado en La Rambla, pero como había venido la familia se fueron a pasar el día de turismo. Estuvieron en Plaza de Cataluña una media hora, dando de comer a las palomas, y se iban a bajar a la playa cuando escucharon a toda la gente chillando y ya la furgoneta detrás de ellos. A mi madre y a mi primo los arrastró la furgoneta 40 metros», repite Houssein el relato que los heridos le han contado.

Su madre sufrió un fuerte traumatismo en la cabeza del que se recupera aunque a Houssein le preocupan las lagunas que tiene en la memoria. «Va mi hermano a visitarla por la mañana, por ejemplo, y por la tarde pregunta que por qué no va a verla?». El resto de miembros de ambas familias resultaron ilesos, salvo Omar, el padre del pequeño Aboukar, herido leve con una fractura en el pie.

Heather los visitó a todos en el hospital el lunes pasado. Y fue especialmente emocionante, según cuenta, el reencuentro con la pequeña Fátima: «Esa muchacha… ¡¡La quiero!!», exclama. «Llegué a Vall D’Hebron y me agarró: ‘I love you, thank you, I love you’, me decía. Nos abrazamos como tres minutos. No lo podía creer verla así por que en el momento del atentado tenía terror en sus ojos».

Luego tuvieron la siguiente conversación:

-Eres una muchacha increíble y estoy muy orgullosa de ti.

-¿Sabes? Voy a ser enfermera como tú.

-Sería un verdadero orgullo tenerte en la profesión.

La historia de Fátima y el deseo de la niña de convertirse en enfermera la contó Heather en su Facebook arrancando alguna que otra lágrima a sus amigos en EEUU. Kimberly pasó a la acción y como ya han hecho otras víctimas extranjeras abrió una petición en Gofundme.com para recaudar fondos. Se titula «Barcelona Terror Attack -Heather M» y sus fondos, según explica la propia Heather se dividirán en tres partes: «Una para la familia de Fátima, otra para la familia del niño y la tercera para que Fátima pueda estudiar y hacerse enfermera». Ayer el contador de donaciones estaba en 2.030 dólares. La campaña a favor de la familia de Julian Cadman, el niño australiano fallecido, ha recaudado ya 189.000 dólares.

Le preguntamos a Heather si quiere añadir algo a la historia antes de despedirnos y dice que sí: «Me tocó mucho que el día después tomé un taxi y el taxista comenzó a decir que estos musulmanes no deberían estar en el país, que mire lo que hacían. Me molestó mucho porque la familia de Fátima también es musulmana y son víctimas. Son buenas personas, no fanáticos. Quiero que la gente se dé cuenta de eso perfectamente».

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