Los tres macrorrobos de Pemex

Fuente: El Universal

Ricardo Raphael

Los funcionarios del gobierno federal son conocidos por repetir que no hay dinero, pero son unos mentirosos. Dicen que no alcanza para pagar medicinas, equipar escuelas, construir transporte público, invertir en la prevención del delito o mejorar la vida de las personas indígenas.

Y, sin embargo, dilapidan el dinero del contribuyente con un desparpajo criminal. Pemex ha sido el arma que usaron en este sexenio para asaltar a los mexicanos. Tres macro robos se cometieron por un monto superior a los 41 mil 900 millones de pesos.

Esta cifra representa seis veces la inversión en infraestructura educativa que realizó la administración de Enrique Peña Nieto. Significa la mitad de los recursos asignados anualmente al programa Prospera (antes Oportunidades). Es tres veces el dinero que la SHCP retiró del Fideicomiso que administra los fondos del Seguro Popular, porque —según esto— necesitaba recortar el gasto

Los tres macro robos tienen nombre. El primero se llama Mexichem-Pajaritos, el segundo Agro Nitrogenados y el tercero Fertimex. Aquí la historia resumida de cada uno:

Mexichem-Pajaritos. En septiembre de 2013, Pemex desincorporó de los bienes nacionales la parte más rentable del complejo Pajaritos para asociarse con la empresa Mexichem, propiedad de Antonio del Valle Ruiz. En esa época, tal unidad económica dejaba como ganancia a la paraestatal alrededor de 4 mil 500 millones de pesos por año.

El acuerdo fue que Mexichem aportaría, por el 54% del negocio, la cantidad de 22 mil 800 millones de pesos. Sin embargo, jamás cumplió con su palabra. Se guardó el dinero. Tres años después —ya bajo la administración del señor del Valle— ocurrió un accidente en la planta Colorado Tres, que detuvo las operaciones. Desde entonces, esta instalación está cerrada, el contribuyente dejó de percibir 4 mil 500 millones anuales y varios cientos de trabajadores se quedaron sin empleo.

Agro Nitrogenados. Igual en 2013, Pemex compró esta empresa al señor Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México. Pagó por ella 5 mil 225 millones de pesos y terminó asignado un presupuesto adicional de 9 mil 215 millones para rehabilitarla. En total esta operación fraudulenta costó 14 mil 440 millones de pesos al patrimonio nacional.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) reclama a Pemex por no haber realizado tal compra siguiendo “las mejores condiciones de precio y calidad”. Es un eufemismo utilizado por ese organismo para evitar llamar fraude al fraude.

De acuerdo con la ASF, Pemex pagó mil 786 millones de pesos de más al vendedor. Es insólito que la petrolera haya aceptado recibir los avalúos de los bienes adquiridos después de haber pactado la compra con el señor Ancira.

En lo hechos, Pemex adquirió una industria que había cerrado 14 años atrás y que —según el instituto autorizado para hacer los avalúos de los bienes nacionales (INDAABIN)— tanto la maquinaria como el equipo implicados eran, en por lo menos un 60%, chatarra vil. Fue por esta razón que Pemex debió invertir 142% más de lo presupuestado originalmente para rehabilitar Agro Nitrogenados.

La ASF detectó también que la empresa del señor Ancira declaró al SAT haber percibido un ingreso menor por la venta; es decir, para colmo el antiguo dueño de este bodrio defraudó al fisco.

Agro Nitrogenados debió haber abierto sus puertas entre noviembre de 2015 y abril de 2016, pero no lo ha hecho. Con gran seguridad permanecerán cerradas después de diciembre del año próximo.

Fertimex. En 1992, el Estado privatizó Fertimex. 21 años después Pemex volvió a comprarla por 4 mil 692 millones de pesos al señor Fabio Covarrubias. Pasado el tiempo, a la paraestatal le urge de nuevo deshacerse de este pésimo negocio que anualmente pierde alrededor de 10 mil millones de pesos.

No es cierto que los más de 41 mil 900 millones de pesos aludidos hayan ido a dar a la basura por culpa de un mal administrador. En la realidad, buena parte de ese dinero está en los bolsillos de los señores Antonio Del Valle, Alonso Ancira y Fabio Covarrubias. Ellos son ahora más ricos y la mayoría de los mexicanos más jodidos.

ZOOM: Al hablar de corrupción en México empiezan a faltar palabras a la lengua castellana. Sirva en su ausencia la lista imaginable de majaderías que estos señores y los funcionarios, con quienes se asociaron, se merecen por haber asaltado tan miserablemente a la Patria.

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