Los Intocables / Inseguridad, feminicidios, generosidad y protagonismo

@jltm68

Otra vez días tristes en Veracruz.

Otra vez nos visita la muerte en Minatitlán.

Otra vez nos sentimos abandonados, perdidos, desamparados, dolidos e indefensos.

Enterarnos de la noticia de que hay tres mujeres muertas nos abofetea en la zona de confort ficticia en la que vivimos día a día. Nos hiere en la indiferencia, nos pega en la conciencia.

Hace casi un año le ocurrió a dos doctoras que, afortunadamente tuvieron mejor destino.

Hace casi un año que salimos a marchar y a protestar, a gritar nuestro dolor, nos pagaron con un circo -patrullas, policías, acción heroica-al estilo duartista. “Pero al menos regresaron vivas”, nos consolamos.

Hace casi un año pudimos atestiguar la ineptitud de un alcalde y el desgaste del poder del grupo dominante. Héctor Cheng balbuceaba y sudaba, bebía un agua y volvía a sudar y a balbucear.

Meses después, los elementos policiacos eran enviados por Saúl Wade a cerrar negocios y empresas para que pagaran impuestos arbitrarios, ideados al más puro estilo de la película La Ley de Herodes.

La inseguridad, secuestros y extorsiones siguieron, como parte de la fatalidad de vivir en Veracruz, como parte de la “normalidad” de ser minatitleco.

Lo ocurrido a Pamela, Libia y Gio nos hiere por igual a mujeres y hombres, nos pega a los que conocimos a alguna de ellas, nos reflejamos en la niña que perdió la vida, nos martilla la conciencia el saber que puede pasarle a cualquiera.

Como respuesta a éstos hechos, se realizó una marcha el día 5 de marzo a la cual asistieron unas 80 personas, entre ellas familiares de las mujeres violentadas. Plantón en el Palacio Municipal y muchas muestras de indignación. Poca asistencia, tal vez muestra de miedo, hartazgo, cansancio o desacuerdo con los convocantes. Considero que es necesario alzar la voz, sí. En este medio y en la radio hemos dado oportunidad de que se expresen muchas voces. Considero que es una causa legítima, pero no comparto el protagonismo, se requiere prudencia y humildad para no afectar un esfuerzo ciudadano. Lo que debe importar es el interés general, no el personal.

En esta ciudad se requiere más participación, más eventos para difundir la cultura contra la Violencia de Género y contra todo lo que nos afecte como minatitlecos.

Por ello, es de reconocer la iniciativa de mujeres periodistas que convocan a la Concentración por la Paz para el día 8 de marzo a las 10 de la mañana en el Monumento a La Madre, bajo los lemas ¡Ni Una Más! ¡Ni Una Menos!, consignas que se han multiplicado en varias partes del planeta para enfrentar a la violencia machista y los feminicidios.

También es agradable enterarse que la asociación “Ciudadanos Constuyendo por Minatitlán” haya decidido cancelar un evento programado para conmemorar el Día de la Mujer en donde impartiría una charla la reconocida conferencista Liliana Díaz. Ya las invitaciones habían sido entregadas y toda la organización preparada para que fuera un éxito, pero reflexionaron acerca del momento que vive nuestra ciudad y decidieron cambiar sus planes para sumarse en un gesto de unidad ciudadana. Una muestra de generosidad y sensibilidad pocas veces vista en Minatitlán.

Cabe aclarar que la concentración está planeada para que se expresen dos o tres oradoras, hacer un minuto de silencio y realizar la entrega de velas y flores al pie del monumento. NO se planeó para una marcha a ninguna parte. Tampoco consignas políticas, discursos partidistas ni confrontación alguna.

Por ello llama la atención de que los convocantes de la marcha del domingo (que habían convocado a otra marcha para el día 8 a las 4 de la tarde en el Monumento a Lázaro Cárdenas) ahora inviten a una marcha para el mismo día, lugar y hora de la convocatoria de las mujeres periodistas. Una muestra más de nuestra realidad, una actitud de mal gusto que sólo genera división. Ojalá reflexionen al respecto y se sumen a la convocatoria original y, si quieren llevar adelante su propia estrategia, convoquen en otro lugar y hora para sus seguidores.

No se puede vencer a la delincuencia organizada con una sociedad desorganizada.

Yo, de entrada, espero estar ahí y elevar al menos una oración, con el ánimo de que entre amigos y conocidos, entre hermanos minatitlecos, nos abracemos en un acto simbólico en el que al menos ese Monumento a la Madre nos cuide y nos cubra por unos minutos, así como nos sentimos desprotegidos desde hace mucho tiempo.

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