Virgen de la Candelaria en Minatitlán / A 135 años (Primera Parte)

Por Renato Palemón Vásquez Chagoya (Cronista de Minatitlán)

Publicado originalmente el 25 de enero de 2016 por el Cronista de la Ciudad

Decía don Viriato Silveira Pérez, primer cronista oficial de Minatitlán, Ver., fallecido en 1996, que los Festejos alusivos a la Virgen de la Candelaria se iniciaron en Minatitlán allá por 1879 o 1880.

Debemos consignar que en 1519 al llegar Hernán Cortés a las playas de Veracruz, llevaba colgada en el cuello una medalla en veneración a la Virgen de la Candelaria.

Según algunos investigadores, esta fiesta tuvo su origen en la antigua Roma, donde la procesión de las candelas formaba parte de la fiesta de Las Lupercales.

Inicialmente la fiesta de La Candelaria o de la “luz” tuvo su origen en el Oriente con el nombre de “Encuentro”. Posteriormente se extendió al Occidente en el siglo VI, llegando a celebrarse en Roma con un carácter penitencial.

Esta celebración se unió más tarde a la liturgia de la Presentación de Jesús en el templo, asociada a los cirios, antorchas y candelas encendidas en las manos de los fieles.

La fiesta se celebra, según el candelario o santoral católico, el 2 de febrero en recuerdo al pasaje bíblico de la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén y a la purificación de la Virgen María, después del parto, para cumplir la prescripción de la Ley del Antiguo Testamento.

La fiesta es conocida y celebrada con diversos nombres:
+ La Presentación del Señor,
+ La Purificación de María,
+ La Fiesta de la Luz, y
+ La Fiesta de las Candelas.

Todos estos nombres expresan el significado de la fiesta: Cristo la luz del mundo, presentado por su madre en el templo viene a iluminar a todos como las velas o las candelas, de donde se deriva el nombre de Candelaria.

La aparición de la Virgen de la Candelaria

Se sabe que la Virgen de la Candelaria apareció en la desembocadura del barranco de Chimisay, perteneciente a la parroquia de Gumar, 95 años antes dela conquista de Tenerife, es decir, aparecería de 1400 a 1401. Otros investigadores fijan la fecha de aparición en 1392. Quien documenta su aparición es Fray Alonso de Espinosa.

Se relata que dos pastores guanches iban a encerrar su ganado en las cuevas, cuando notario que los semovientes se arremolinaban y no querían entrar. Miraron hacía la embocadura del barranco, presenciando sobre una peña, casi a orilla del mar, la santa imagen, la que creyeron estaba animada.

Como estaba prohibido a los hombres hablar o acercarse a las mujeres en despoblado, hicieron señas para que se retirase a fin de que pasase el ganado. Al querer ejecutar la acción utilizando un brazo como barrea, el brazo quedó rígido, sin movimiento. El otro pastor quiso herir con su cuchillo, pero quedó herido él mismo. Asustados los dos pastores huyeron hacia Chinguna, a la cueva-palacio del rey Acaymo, para contarlo lo que había ocurrido.

El rey, con sus consejeros fue a ver. Ella nada respondía, pero nadie se atrevía a tocarla. El rey decidió que fuesen los mismos pastores, ya heridos, quienes la recogieran para llevarla al palacio. Ellos, al contacto con la imagen, quedaron sanados.

El rey comprendió que aquella mujer con el niño en brazos era cosa sobrenatural. Entonces el mismo rey quiso llevarla en sus brazos, pero después de un trecho, por el peso, necesitó pedir socorro.

La llevaron a una cueva cerca del palacio del rey, hoy convertida en capilla. Es así que en el lugar de la aparición hay hoy en día una gran cruz y en lugar donde el rey pidió socorro, un santuario a Nuestra Señora del Refugio.

Más tarde, un joven llamado Antón, que había sido tomado como esclavo por los españoles y había logrado escapar, regresando a la isla, reconoció en la imagen milagrosa a la Virgen María, también conocida como “La Madre del sustentador del cielo y tierra”, trasladándola a la cueva de Achbnico para la veneración pública.

La imagen fue robada por los españoles, pero fue devuelta tras una peste que ellos atribuyeron al robo sacrílego. Cuando los españoles conquistaron la isla, la devoción ya estaba arraigada ahí.

En 1526 se edificó el santuario por los muchos prodigios que Dios obraba por Nuestra Señora de La Candelaria y de las Islas Canarias la devoción se propagó a América.

Llega la devoción a América

Se dice que Hernán Cortés, cuando llega a América llevaba al cuello una medalla de la Virgen de La Candelaria, que se perdería durante una inundación.

Sería hasta el 12 de diciembre de 1867 que fue declarada Patrona Principal del Archipiélago Canario por decreto de la Sagrada Congregación de Ritos y el 13 de octubre de 1889 fue coronada canónicamente.

Adoptada por marinos y pescadores españoles como patrona y protectora, es posible que a través de ellos haya llegado a nuestras costas.

A pesar de la devoción que Corté pudiera tener a la Virgen de La Candelaria, no se propagó el culto a ella durante la Colonia Española, aunque si apareció en nuestra región alrededor de la mitad del siglo XVIII.

Un documento firmado por el ingeniero y militar español Miguel del Corral, en diciembre de 1756, consigna que en diciembre de 1756 existía en Jáltipan una cofradía erigida a la veneración de Nuestra Señora de La Candelaria.

Hacia 1792, desde Los Tuxtlas hacia el área de Huimanguillo, existían 50 cofradías y hermandades. Al Santísimo Sacramento y a la Virgen del Rosario, fueron dedicadas seis a cada una de ellos. Tres a la Virgen de Guadalupe y tres a la Virgen de la Concepción. Hubo otras dedicadas a la Virgen de los Dolores, a San Pedro, San José y otros santos y vírgenes.

En 1792 Minatitlán no existía como tal. Existía un emplazamiento dedicado a la habilitación de madera, a través de un aserradero, conocido como La Fábrica.

El culto católico en la región del Coatzacoalcos (área que recorre el río de este nombre), se concentraba en Chinameca, que era la Cabecera Parroquial y comprendía las iglesias y capillas de Jáltipan, Oteapan, Cosoleacaque, Minzapan, Moloacán, Ixhuatlán, Soteapan, Mecayapan y el área de Huimanguillo.

Cuando Tadeo Ortiz de Ayala es comisionado para la inspección y colonización de la región del Coatzacoalcos, consigna en su primer informe, en 1824, la propuesta de establecer un puerto, una aduana y una capilla en La Fábrica, que es donde firmó el informe, sin que se conozca el establecimiento o funcionamiento de la referida capilla, aunque puerto y aduana empezarían a funcionar a partir del 8 de octubre de 1825, como consecuencia de un decreto expedido en esa fecha por el presidente de la república Guadalupe Victoria.

Charles Brasseurr refiere en su obra “Viaje al Istmo de Tehuantepec, que el 28 de octubre de 1859 se inauguraría la nueva iglesia del pueblo de Minatitlán, construida con planchas de madera e inaugurada por el obispo de Acayucan. La iglesia se construyó con fondos aportados en su mayor parte por don Francisco Soto, jefe de la aduana de Minatitlán.

Como ya se anotó, no se precisa la fecha en que en Minatitlán se iniciaron los Festejos alusivos a la Virgen de la Candelaria. Lo que sí se sabe es que la celebración se realizaba en Jáltipan, a pesar de su santo patrón lo era y sigue siendo San Francisco y que a ella concurrían los monteros y sus familias cada año, a finales de enero y principios de febrero.

Los monteros provenían de río arriba del Coatzacoalcos, para adquirir en la feria que se instalaba, enseres, utensilios, muebles, ropa y objetos para la familia, que utilizarían en el siguiente ciclo de trabajo que realizaban recluidos en las monterías.

Fue entonces que comerciantes y las autoridades organizaron festejos similares a los de Jáltipan, para atraer y arraigar a las familias que provenían de las monterías y obtener de ellos la derrama económica que antes sólo veían pasar por la orilla del río y por las calles de Minatitlán.

Al parecer, la maniobra no era tanto de carácter religioso sino de carácter mercantil.

Para 1892 la iglesia de Minatitlán adquiere la categoría de Cabecera Parroquial y tiene jurisdicción sobre los pueblos de Cosoleacaque, Ixhuatlán, Moloacan, Hidalgotitlán, Zaragoza, Tonalá, Coacotla y la Hacienda del Carmen.

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