Nahuel Pennisi, el chico que toca con los ojos cerrados

Fuente: El País

Nahuel Pennisi (Buenos Aires, 1990) no toca la guitarra como los demás. Su primer amor fue el bajo, pero como era demasiado pequeño para cargarlo, sus padres lo ponían sobre la cama o la mesa. Ese juego marcó su técnica para siempre. Su mano derecha descifra los acordes y la izquierda marca el ritmo, mientras las seis cuerdas yacen sobre sus piernas, recostadas como cuando era un niño. Pennisi es ciego, pero eso nunca se interpuso con su pasión por la música. “Estoy muy feliz de no ver, quizá si lo hiciera, no sería el mismo”, cuenta en entrevista. El cantante argentino lanzó el año pasado Primavera, su disco debut, que le ha valido con 26 años su primera nominación al Grammy Latino en la terna de mejor álbum folclórico.

“Los Grammy son una cosa muy grande, lo tomo con mucha calma, pero ya se acercan y mi corazón late con fuerza”, confiesa emocionado. Pennisi se define como un tipo simple y familiar. Le gusta tomar mate, salir con sus amigos e ir a la cancha de Boca Juniors, su equipo preferido. Admite que no todos estaban de acuerdo con su forma de tomar la guitarra. “No me venga con cosas raras, toque como debe de tocar”, le dijo un profesor en sus inicios, al que después convenció de dejarle hacerlo a su manera, recuerda entre risas.

Pennisi se niega a encasillarse y se define como un músico “degenerado”, en paráfrasis de su compatriota Kevin Johansen. “Mi esencia nace en los folclores, pero poco a poco escucho más música y puedo fusionar más ritmos y géneros”, explica. Esta mezcla se refleja en Primavera, en donde las letras introspectivas y el estilo tradicional de la canción argentina se encuentran con los sonidos acústicos en estado puro y la balada romántica. “Me gusta mucho poder contar una historia a través de las canciones, a veces las cosas profundas se expresan de forma mucho más sencilla con la música”, comenta.

El sencillo homónimo recoge los elementos básicos del pop latino con un giro de tuerca apuntalado por la guitarra de Pennisi y la armónica de Franco Luciani. El disco incluye otros 12 temas originales y dos versiones que rinden tributo a dos de sus grandes influencias: El necio de Silvio Rodríguez y Oración del Remanso de Jorge Fandermole. “Me inspiro en las cosas sencillas, pero también en los sueños, la vida, el amor y el desamor”, señala.

El músico se presentó el pasado fin de semana como telonero del concierto de Sin Bandera en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México. Después de la ceremonia de los Grammy, que se celebra el próximo 17 de noviembre en Las Vegas, el cantante regresará a Argentina para comenzar una gira sudamericana, en la que visitará Chile y Uruguay. El músico tiene planeado trabajar en su segundo disco el próximo año.

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