Día de Muertos, Xandu’ Yaa’, rito indígena

Fuente: El Universal

Con sus rezos, las mujeres zapotecas viajan imaginariamente al purgatorio para suplicar a las ánimas el perdón de sus difuntos para que puedan alcanzar el reino de Dios y regresar a casa en la Víspera de Todos los Santos.

La tradición conocida entre los zapotecas como Xandu’ Yaa’ comenzó en algunos barrios desde el sábado, con las plegarias que tendrán lugar cada media hora hasta completar el novenario el domingo 30 de este mes. En otros barrios los rezos inician hoy y terminarán el 31 de octubre.

“En los rezos invocamos a las ánimas benditas del purgatorio para que acompañen a los difuntos en la búsqueda de un lugar especial a lado de Dios”, explica el rezador Jesús Morales Luis, quien desde los 12 años aprendió esta tradición.

Con la proximidad del Xandu’, Juanita Villalobos Martínez se alista para recibir este lunes a sus vecinas zapotecas e iniciar la Novena Ánima en busca del perdón de su padre, Ubaldo Villalobos López, quien murió en enero, antes de cumplir 94 años.

Ella conmemorará el Xandu’ Yaa’ de su padre: recordará con la colocación de un altar de nueve escalones en la mesa del Santo (Xandu’) la partida reciente (Yaa’) de don Ubaldo. La tradición zapoteca dicta que sólo hay Xandu’ Yaa’ para quienes fallecieron hasta junio de este año.

“Las personas que murieron a partir de julio se les va recordar con los altares hasta el próximo Xandu’”, detalla doña Juanita. En otros hogares sustituyen el altar con el Biguie’, (calendario zapoteca que inicia en febrero y termina en octubre).

El Biguie’ es una construcción hecha con tallos de plátanos y caña de azúcar, decorada con flores, frutas y panes que semeja una cruz indígena con cuatro puntos cardinales; la parte céntrica, según la tradición zapoteca, es el punto de reencuentro entre los vivos y muertos.

Tomás Chiñas señala que “el calendario zapoteca de 260 días nos recuerda cómo los indígenas zapotecas nunca aceptaron el calendario católico y por esa razón aquí recibimos a nuestros difuntos a fines de octubre y no el día de Todos los Santos: el 2 de noviembre”.

Lloran, comen y cantan. Los frescos y fuertes vientos que soplan en estos días y esparcen el aroma del incienso por las calles para encaminar el alma de los difuntos anuncian la cercanía del Xandu’.

“En estos tiempos tal vez vaya a gastar como 30 mil pesos para el primer Xandu’ de Ta Baldo, mi padre”, dice doña Juanita. Los primeros gastos empiezan con el pago de mil 500 pesos por los nueve días de rezos, más la compra de pan y café que se da al término de las plegarias.

A media semana comprará 27 veladoras. Colocará tres en cada uno de los nueve escalones del altar y frente al petate al pie del retablo, además de poner cuatro grandes cirios. Los precios de las veladoras fluctúan entre 15 y 50 pesos; los cirios cuestan 80 pesos cada uno.

“En los escalones del altar, decorado con papel china, voy a colocar manzanas, naranjas, limas, unas botellitas de cerveza y de mezcal, también panes conocidos como marquesotes y otros de manteca… en fin, pondré todo lo que le gustaba a mi padre en vida”, detalla doña Juanita.

Fieles al rito para recibir a los difuntos, en la entrada de las casas en donde se realizará el Xandu’ Yaa’, los zapotecas colocan en el marco de la puerta un arco confeccionado con caña de azúcar y tallos de plátanos adornados con manzanas, naranjas y cocos.

La tradición zapoteca considera que los difuntos regresan a casa para pagar la visita que se les hace durante la conmemoración del Domingo de Ramos, el día en que los zapotecas ríen, lloran, comen, cantan y beben con sus muertos en el panteón.

Para recibir la visita de Ta Baldo Villalobos, doña Juanita, con el tequio de sus vecinas, elaborará unos 800 tamales de mole negro con pollo y huevo duro que repartirá entre todos los que acudan al Xandu’ Yaa’. En eso gastará como 20 mil pesos.

“Para hacer los tamales hay que preparar el mole, comprar las hojas de plátano, adquirir el maíz para la masa, comprar unos 20 pollos, la manteca… se gasta mucho, pero debemos respetar nuestra tradición”, comenta con orgullo la mujer zapoteca.

También comprará flores cresta de gallo y cempasúchil que campesinos de pueblos cercanos, como Santa Rosa y Puente Madera —del municipio de San Blas Atempa—, comenzaron a sembrar desde hace dos meses y venderán en el mercado de esta ciudad.

A partir de hoy y hasta el 1 de noviembre en la casa de doña Juanita habrá oraciones. La rezadora, doña Azalea, está lista al igual que el rezador Jesús Morales Luis, quien en esta época fue contratado en 25 hogares por nueve días de rezos.

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