El descaro de los gobernadores, la sumisión de sus congresos

Fuente: Milenio

@puigcarlos

La verdad, me ha sorprendido el grado de cinismo de los gobernadores salientes en Veracruz y Quintana Roo y en menor grado en Chihuahua. Porque más allá de comprar un banco o transarse la lana de una universidad, uno pensaría que, después de las elecciones en donde fueron castigados y de los múltiples mensajes que desde su propio partido les han enviado por meses, algo entenderían.

Hoy es obvio que no. Tampoco entienden que no entienden.

Un reciente informe del IMCO puede dar algo de luz para tratar de al menos explicarlos. La mayoría de los gobernadores del país ha vivido sus sexenios en un paraíso. Sin rendir cuentas a nadie, con leyes de transparencia, contralores, órganos electorales y, sobre todo, congresos a modo. Así han entendido el ejercicio del poder. Y por eso algunas de esas cosas —transparencia, elecciones, algún tipo de auditoría— han tenido que empezar a regresar a algún tipo de supervisión federal.

Lo que es imposible cambiar son los congresos.

Van algunos datos del informe del IMCO: solo 31 por ciento de los 32 congresos locales del país cumple con sus obligaciones de transparencia. En 7 de cada 10 congresos hay opacidad frente al uso y asignación de su presupuesto.

Hay legisladores, como los de Guanajuato, donde los diputados ganan 177 mil 25 pesos mensuales, en Tlaxcala los salarios de los diputados son de 26 mil 327 pesos mensuales.

El IMCO también encontró que los congresos estatales mexicanos adoran las comisiones —ahí están el dinero y los cabilderos. En los parlamentos del mundo, el promedio anda en 20 comisiones. En México en 28. En Chiapas, por qué no, 42.

Los congresos de CdMx, Baja California, Estado de México, Sonora y Jalisco tienen más presupuesto que la Cámara de Diputados federal. En promedio, los plenos congresos locales sesionan 70 días al año.

En ocho congresos locales, 100 por ciento de las iniciativas enviadas por su gobernador son aprobadas íntegras. En 13 más, más de 80 por ciento.

Gastan poco en sus funciones de auditoría, en Morelos el 1 por ciento.

Seis años de tener al Congreso comiendo de su mano, sin pero que les pongan, cómo iban a entender que no podían con la complicidad de esos levantadedos, blindarse por seis años. Pues no.

No entienden otra cosa. Ni quieren entenderla.

El reporte completo se puede encontrar aquí.

 

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