¿Qué pueden estar negociando?

Fuente: Excelsior

Decía John F. Kennedy, en plena guerra fría, que “no se puede negociar con aquellos que dicen lo que es mío es mío, y lo que es tuyo es negociable”. Y vaya que se refería a la Unión Soviética de Nikita Jrushchov. La frase viene a cuento al observar las negociaciones que están realizando la CNTE y la Secretaría de Gobernación. No sé, nadie lo sabe en realidad, qué es lo que están negociando los funcionarios con la multitudinaria delegación del magisterio disidente y sus aliados. Y nadie lo sabe porque no parece haber una base mínima para poder negociar algo.

Para la CNTE la agenda es la misma desde hace meses: revocar la Reforma Educativa aunque sea letra constitucional; regresarle a la Coordinadora todos sus prerrogativas (ilegales, por cierto), incluyendo el manejo del IEEPO y de los recursos destinados a la educación; acabar con la evaluación, mantener la venta y la herencia de plazas; liberar a los presos políticos, aunque se trata de quienes se robaron los recursos del sindicato o participaron en secuestros. A eso ahora han sumado los pedidos de renuncia de Aurelio Nuño, y según López Obradortambién de Osorio Chong, del gobernador de Oaxaca, Gabino Cué y si no nos apuramos, el regreso de Messi a la selección argentina.

No tiene sentido, no se está negociando nada, se está intentando imponer una agenda, porque además, en la mejor lógica de la Coordinadora, mientras se sientan en una sala de Gobernación, mantienen bloqueadas carreteras, oficinas, comercios, secuestran y humillan a policías y maestros.

Esta semana, ha anunciado José Antonio Meade, secretario de Desarrollo Social, que no habrá leche, frijol, maíz en las tiendas de Liconsa y Diconsa de Oaxaca y Chiapas, porque los bloqueos no permiten el paso de trailers de “empresas transnacionales” lo que incluye desde los refrescos y el pan hasta la leche subvencionada por el Estado, lo que ha generado desabasto de todo tipo, incluyendo gasolinas, en Oaxaca y Chiapas, el cierre de comercios y una caída dramática del turismo en plena temporada de verano: son millones los damnificados que no tienen qué comer, que no pueden transitar por su tierra, que han visto arruinadas sus vacaciones, los que se están quedando sin trabajo. La única diferencia es que esos millones no hacen marchas, no se movilizan, no recurren a la violencia, pero por eso tampoco tienen nada que se parezca a una mesa de negociación.

Vuelvo a preguntarme ¿qué estarán negociando en Bucareli? Porque en términos de lo que demanda la Coordinadora no hay nada que negociar. No sólo porque el gobierno quiera o no hacerlo, sino también porque como ha dicho en Canadá el propio presidente Peña, no se puede negociar el cumplimiento de la ley y de la Constitución. No sólo eso, cuando se habla de temas como Nochixtlán, me imagino que a los reclamos de cárcel, despidos y justicia que llevan los miembros de la CNTE y sus aliados, desde Gobernación se les preguntará, por ejemplo, qué hacía en el bloqueo gente de Tlaxiaco, corazón del EPR en la mixteca; o porqué en el testimonio que presentó el mismo domingo uno de sus simpatizantes, el padreAlejandro Solalinde, los manifestantes reconocen que dispararon contra los policías; me imagino que se les pedirá explicaciones sobre los autores del asesinato del periodista Elidio Ramos en Juchitán, la noche del sábado, ejecutado por los manifestantes por tomar fotos de los saqueos; supongo que mínimamente les pedirán que regresen los seis carros que se robaron de la Nissan de Juchitán o les preguntarán cuál es su relación con el llamado Frente Popular Revolucionario, la organización de masas del EPR que encabeza Macario Otalo Padilla, presente en todos los actos más vandálicos y violentos que se han dado en Oaxaca, o si es verdad que un grupo armado llamado Ñuu Savi, fueron los que desplazaron a los maestros y los que comenzaron a disparar en Nochixtlán.

Si realmente hay alguna negociación, ésos serían los temas centrales que habría que abordar para sacar adelante algún tipo de acuerdo. Sinceramente creo que no se les están haciendo esas y muchas otras preguntas a la CNTE, como tampoco éstos están dispuestos a hacer concesión alguna al gobierno. No sé si así se gana tiempo o se pierden espacios y convicciones.

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