La historia no contada de Marcelo y El Peje

Fuente: Excelsior

@panchogarfias

El teléfono de Jesús Ortega sonó a las seis de la madrugada. Era 15 de noviembre de 2011. El Día D para la definición del candidato del PRD a la Presidencia de la República.

La voz del otro lado de la línea era la del hoy fallecido Manuel Camacho Solís. El otrora destacado salinista había llamado a deshoras para citarlo en las oficinas de la fundación de Marcelo Ebrard, en la colonia Condesa.

Chucho cuenta que dio un brinco de la cama. Se metió a la regadera y salió corriendo a la cita.

El tono grave de Camacho no le había gustado ni tantito. Algo no caminaba conforme a lo planeado la víspera.

Ya estaba todo arreglado para el anuncio de que el exjefe de Gobierno del DF había ganado las encuestas internas y sería el abanderado presidencial del PRD en 2012.

Pasadas las siete de la mañana, Jesús ya estaba en las oficinas de Ebrard para el mañanero cónclave. No tardó mucho en conocer el motivo de tan urgente llamado. Habían truqueado la encuesta.

“No vamos a ir”, soltó bruscamente Camacho Solís frente a Marcelo. Le explicaron, palabras más, palabras menos, que Ebrard renunciaba a la candidatura, en aras de la unidad de la izquierda. Argumentaron que Andrés Manuel nunca aceptaría  renunciar a la candidatura presidencial, y que si el PRD no lo postulaba, de todos modos iría por otro partido.

En la negociación, Marcelo había decidido quedarse con el control del proceso de elección de su sucesor en la Ciudad de México. Chucho no podía creer lo que escuchaba. Quedó estupefacto. Sabía que la encuesta la había ganado Marcelo. De las cinco preguntas que se hicieron,  adelantaba en tres.

Agrega el patrón de Los Chuchos:

“Hubo una pregunta mañosa ¿Quién es el más conocido en el partido? De eso se agarraron para justificar públicamente la decisión de poner a Andrés Manuel. “Marcelo sabe que ganó la encuesta, lo sabe. Le faltaron huevos para echarse pa’delante, estaba entregado”.

Ebrard se decantó después por Mancera para la jefatura de gobierno. Su delfín,Mario Delgado, no creció en las encuestas. El Peje pagó su parte. Se volcó en elogios por la decisión de poner a Mancera en el Ayuntamiento. Dijo que el doctor era un non plus ultra.

“Hoy ubica al actual jefe de gobierno entre los miembros de la mafia en el poder. Ni siquiera lo coloca entre los picudos, sino entre los medianitos”, comentó Ortega.

  • De vuelta al 15 de noviembre de 2011. Volvemos a leer las declaraciones hechas ese día en los salones de lo que hoy es el Hotel Hilton Alameda.

Marcelo no se dejó cautivar por el canto de las sirenas; nos está dando una lección como ser humano y como político”, dijo entonces López Obrador. Y Marceloreplegado: “De las cinco preguntas yo gano dos y AMLO gana tres. La intención de voto favorece hoy a Andrés Manuel. Estamos en una posición equilibrada. Podría yo insistir en ser el candidato, pero entonces en dónde queda la congruencia. La izquierda dividida se iría al precipicio. Acepto y acato los resultados de las encuestas”.

El exjefe de Gobierno vive un exilio voluntario en París. “Pudo haber sido Presidente y mira cómo acabó”, lamentó Jesús.

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