¿Cuánto nos cuesta cada diputado?

FUENTE: Excelsior

Unos ya empacaron sus cosas tras tres años en San Lázaro. Otros están alistándose para llegar. Los 500 nuevos diputados federales; 300 electos el pasado 7 de junio; 200 asignados por el principio de representación proporcional.

Y la pregunta es, ¿cuánto gana cada diputado mensualmente? La dieta de cada diputado está publicada en el Diario Oficial de la Federación, en el manual que regula las remuneraciones para los diputados federales, servidores públicos de mando y homólogos de la Cámara de Diputados.

Ahí se estipula una dieta neta mensual de 73,910.81 pesos más una serie de apoyos económicos que incluyen asistencia legislativa, por 45,786 pesos y atención ciudadana por 28,772 pesos. Además, los diputados reciben 2,780 pesos al mes en vales de despensa y un cupón de alimentos de 170 pesos por cada día de sesión, válido en los restaurantes de la Cámara.

Aunado a lo anterior, cada diputado tiene, como parte de sus prestaciones, un seguro de gastos médicos mayores, una gratificación de fin de año, fondo de ahorro, seguro Colectivo de Vida y gastos funerarios (hasta por un mes de dieta, por evento). Así, cada uno gana de entrada casi 153 mil pesos mensuales, sin contar lo que percibe extra por ser presidente o secretario de una comisión, sin contar los montos de las prestaciones, sin contemplar que reciben un auto y un celular de cuyos costos ellos ni se enteran, sin tomar en cuenta el monto que se les otorga para ir a viajes nacionales y/o internacionales.

Todo esto implica un costo importante para el presupuesto, aunque habrá quienes argumenten que es ínfimo comparado con el presupuesto de la SEP, por ejemplo.

Dejando el populismo atrás de aquellos que esperan que los servidores públicos trabajen y no ganen un sueldo decoroso, el costo de los diputados llama la atención por algunas razones. Una de ellas es que si tenemos un sistema estatal de salud eficiente, ¿por qué es necesario pagarles un seguro de gastos médicos mayores? Lo correcto sería que cada diputado, al requerir servicios médicos, acuda a atenderse a las instituciones de salud del Estado.

Quizás así se preocuparían por generar un marco jurídico que permita tener los mejores servicios de salud. Y el que quiera atenderse en instituciones de salud privadas que pague su seguro con su sueldo mensual, como le hacemos el resto de los mexicanos.

Algo similar podría decirse de que se les regalen camionetotas a los diputados. Parece un incentivo perverso para lograr mejor servicio de transporte público. Hay que recordar que un país desarrollado no es aquel en el que todos pueden comprarse un auto, sino en el cual todos podemos usar el transporte público por ser eficiente, seguro y limpio.

La otra es muy sencilla: los diputados tienen muy mala imagen, generan desconfianza de la ciudadanía, ganada a pulso. Entre ausentismo y abusos presupuestales, la más reciente encuesta que encontré sobre el tema es de Grupo Reforma del 4 de agosto. En ella, el Congreso de la Unión logra la confianza de 24% de los encuestados; desconfianza de 69%. Menos de una cuarta parte de los mexicanos nos sentimos representados por aquellos que ganan un sueldo bastante bueno con excelentes prestaciones. Algo no cuadra. A ver si esta legislatura resulta diferente a las 62 anteriores.

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